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Patio Criollísimo

Desafiando a Meyer y Mendeleiev desde Guajirilandia

Desafiando a Meyer y Mendeleiev desde Guajirilandia

Foto: Manuel de Feria

 Al decir Guajirilandia no busco que quienes me lean imaginen en el acto un pueblo fangoso, desolado y carente de atractivos, aunque el término lo sugiera. Resulta imposible, en este apasionante oficio del periodismo aspirar a igualar al Gabo en descripciones semejantes.

Mas, corro el riesgo de parecer pretenciosa y acudo a este denominativo para ofrecer una ilustración totalmente diferente a la que pudiera compararse con Macondo. Aun cuando de igual modo, haga referencia a las habilidades de hombres y mujeres buscadores de alquimias y descubridores de recetas médicas a partir de los 63 elementos clasificados en la ley periódica del ruso Dimitri Mendeleiev, o si se prefiere del alemán Lothar Meyer.

A fin de cuentas, la discordia sobre cuál de los dos se merece ser reconocido como creador de la conocida, y poco memorizada, tabla periódica pierde interés ante los novedosos avances de la ciencia farmaceútica.

Por tanto confío en que mucho menos usted se detendrá en dilucidar si mi localidad se parece o no a un pueblo garciamarquiano cuando sepa que es el Doctor en Ciencias Nilo Castañeda Cancio, uno de los que gusta llamar a la provincia cubana de Villa Clara así: Guajirilandia.

Con mucha jocosidad y a la vez certeza, algo intrínseco del criollismo en la Isla, el  actual director del Centro de Bioactivos Químicos (CBQ) en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV), afirma que las potencialidades de las investigaciones científicas en Cuba no se restringen al Polo Científico del Este de la capital del país, sino que aquí, hasta los guajiros realizan aportes al conocimento científico.

Contrapuducentes le resultarán entonces a los amigos lectores las endebles expresiones del presidente norteamericano George W. Bush en su infantil proyecto para una Cuba nueva. Qué cosa novedosa podrá «inventar», si entre nosotros todo lo que se inventa, se patentiza y registra con celeridad, rigor y calidad profesional.

Bastan los ejemplos acumulados por los 113 guajirilandianos que acompañan al doctor Castañeda Cancio. Con solo mencionar a uno de ellos, el joven doctor en Ciencias Farmaceúticas Miguel Ángel Cabrera Pérez, quien para más señas funge como subdirector de investigaciones del CBQ, se ilustra cómo se extienden a todo el territorio nacional las posibilidades de desarrollo científico, a pesar del recrudecimiento del bloqueo para el intercambio y divulgación de los resultados de Cuba en este campo del saber humano.

Cuando sacamos cuenta del incremento de la producción de medicamentos eficaces en el tratamiento de plagas y enfermedades en la agricultura, veterinaria o en humanos, otra vez nos causan risa las palabrejas de Bush. Desde hace más de 15 años, los investigadores del CBQ exhiben logros de gran impacto nacional e internacional. Su producto líder —el G1, formulado como medicamento tópico (Dermofural)—,  destinado al tratamiento de contaminaciones con baterias u hongos, y otras afecciones, espera por un permiso de registro para ser comercializado.

Mientras, gana espacios en los laboratorios de ensayos y se espera tenga los mismos reconocimientos que el Vitrofural y Queratofural, medicamentos registrados para las áreas agrícola y animal, respectivamente.Uno de los éxitos más recientes del CBQ se refiere al desarrollo,  aplicación y pontecialidad de novedosos métodos de diseño computacional de fármacos. Su autor principal, el doctor Cabrera Pérez, explicó en detalles los aspectos por los cuales este trabajo recibió el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba en el presente año:

«Forma parte de los cambios en la estrategia de investigación del Centro para el desarrollo, a ciclo completo, de nuevos candidatos a fármacos. Sentimos la necesidad de reducir el tiempo y los costos en el proceso de obtención de potenciales fármacos con relación a los métodos tradicionales de prueba y error.

«Ahora, al contar  con métodos de predicción computacional se establece una metodología más eficaz, ya que se llega a la síntesis y a la corroboración experimental en un ciclo notablemente más corto,  a la vez que permite un ahorro sustancial de reactivos, tiempo y dinero.»

Junto a Miguel Ángel participaron otros cinco especialistas y 79 colaboradores. La acción cooperada evidenció cómo desde las universidades cubanas se desarrolla una política científica para la integración de los departamentos y facultades, así como el intercambio con otras universidades del mundo.

«También posibilita la realización de estudios doctorales como las tres tesis elaboradas en nuestra investigación y la publicación de 54 artículos en revistas científicas de alto impacto en esta área del conocimiento», añadió Cabrera Pérez.

La historia nos remite nuevamente a la asociación de Macondo con mi Guajirilandia.  Esta vez por la similitud del asombro de José Alcadio Buendía al conocer el hielo con la manera en que se enfrían las propuestas del maniático presidente, a quien como única alternativa le resta aceptar que los cubanos son capaces de desafiar lo mismo a Meyer que a Mendeleiev.       

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