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Secundaria Básica: ¿Por dónde vas?

Secundaria Básica: ¿Por dónde vas?

El modelo pedagógico actual de la enseñanza secundaria básica en Cuba se implementó en septiembre de 2003. Hoy, atendiendo a los diversos criterios de padres y profesores, aparecen nuevas transformaciones para perfeccionar el plan de estudios, que pudimos constatar en la ESBU Julio Antonio Mella, de Caibarién, municipio costero de Villa Clara.

Fotos: Cristyan González Alfonso

«Aquí no tenemos tiempo para el aburrimiento», expresó Daniela Manso González, alumna de 8o. grado en la ESBU Julio Antonio Mella, de Caibarién. Su criterio es compartido por varios condiscípulos de un centro de estudios considerado de referencia para los restantes del municipio, e incluso, de la provincia.

A juzgar por lo observado allí --luego de los seis cursos transcurridos con el nuevo modelo pedagógico--, este nivel de enseñanza muestra resultados positivos. Asimismo, los cambios introducidos en septiembre último se asimilan poco a poco mediante el método de investigación-acción.

De tal manera se corrigen las deficiencias durante su aplicación y se garantiza perfeccionar constantemente el proceso docente, tanto en lo instructivo como en lo formativo. No obstante, persisten insatisfacciones que obligan a poner énfasis en la sistemática preparación de los claustros.

Aparecen los Tutores

La diversidad de los colectivos de Profesores Generales Integrales (PGI) en las 84 escuelas secundarias de Villa Clara, constituye una verdadera preocupación en la actualidad. De los mil 400 que imparten clases, 500 se encuentran en formación; o sea, cursan algún año de la licenciatura en el Instituto Superior Pedagógico (ISP) Félix Varela. Súmese que solo se han incorporado 74 jubilados, por lo que sus experiencias no se aprovechan por igual en todos los centros educacionales de este nivel.

Razones suficientes para priorizar el estricto funcionamiento del  sistema de orientaciones metodológicas. Estas se realizan con una frecuencia de ocho horas semanales por cada grado.

Con tal objetivo surgen los colaboradores. Se trata de dos profesores de vasta experiencia, liberados de la docencia frente a un aula  para asumir la preparación de sus compañeros en las áreas del conocimiento de Ciencias y Humanidades, respectivamente.

«Aunque se generalizó este curso, argumenta Jorge Luis Véliz Cepero, subdirector provincial de esta enseñanza, se había puesto en práctica en 19 escuelas del país con gran aceptación entre los PGI.

Referente a esta nueva responsabilidad dialogamos con Yamila Márquez Escuela, licenciada en Español y Literatura, con 14 años de ejercicio docente en la «Julio Antonio Mella». Desde el 2003, ella se convirtió en PGI y hoy funge como colaboradora en Humanidades. Al respecto apunta:
   
«La misión es difícil, pero a la vez enriquecedora. Debo atender todas las dificultades individuales de los profesores con su grupo de pioneros. El trabajo se centra en erradicar las lagunas que presentan en la metodología de cada asignatura, las cuales son Educación Cívica, Historia, Lengua Española y Educación Artística.»

--¿Qué tiempo le dedicas?

--Es indeterminado. Planifico mis horas de trabajo de manera que pueda atenderlos a todos por igual. Pero el tiempo de permanencia en la escuela no me alcanza. Resulta inevitable destinar tiempo extra, sobre todo de sueño para autoprepararme antes de orientar a mis colegas.

--¿Cómo instrumentas tales orientaciones?

--Con mucha sistematicidad y creatividad. Imparto clases abiertas y les explico el contenido a desarrollar durante la semana. Propongo las vías más factibles de cómo hacerlo. También les sugiero ejercicios que permitirán transitar por todos los niveles del aprendizaje.

--¿De qué modo logras compartir la jornada entre la escuela y la debida atención al hogar?

--La familia lo es todo para mí. A veces, cuando pongo la cabeza sobre la almohada me cuestiono: ¿Por qué le dije tal cosa al niño?, ¿porqué actúe así? La dinámica de la vida, en ocasiones, nos impide tener esa planificación directa con la familia, pero la obligación y la ética profesional de trabajar lo mejor posible, a veces nos imponen el sacrificio de no dedicarle a los hijos, padres y esposo todo lo que se merecen.

--¿Existe alguna recompensa?


--La mayor de todas la encuentro cuando reflexiono y compruebo cómo hemos influido en los profesores para que perfeccionen su labor diaria. Incluso, la propia familia lo reconoce.
 
Integración de las ciencias

La impartición de Biología, Geografía, Física y Química como materia única en los tres grados, además de la determinación de que el PGI rote cada tres meses por ambas áreas del conocimiento, aparece como el cambio más complejo de introducir en los claustros. De ahí que,  a pesar de generalizarse, aún se considere en fase de experimentación.

«Requerimos de una sólida unidad entre el ISP y la dirección de Educación en los niveles municipal y provincial. De este modo se viabilizarán los lineamientos curriculares diseñados en el ámbito metodológico, a fin de que puedan ponerse en práctica en el aula con efectividad», señala Orlando López Abreu, decano de la facultad de PGI en la institución universitaria.

En su opinión, la integración de los contenidos de las ciencias naturales propiciará contar con otros espacios para la formación integral de los adolescentes. Entre tanto, los profesores consideran que ahora el esfuerzo individual es superior. Si bien disponen de nuevas vídeoclases, con 30 minutos de duración y otros 15 para trabajar con los alumnos, en verdad necesitan dedicarle más tiempo a la autopreparación.

En este sentido la función de los colaboradores resulta determinante.  Ellos deben trabajar de conjunto con los jefes de grado, quienes realizan un diagnóstico de los educadores y conocen sus debilidades y fortalezas.

Proyectos para la vida

Contar con los proyectos sociales y técnicos constituye la novedad más aplaudida entre los alumnos de la secundaria básica. Vincularse a ellos se convierte en un incentivo para su formación vocacional. A su vez, se relacionan con diversas esferas de la vida cotidiana, la  historia local, el medio ambiente, la salud, entre otros temas, pues los pioneros tienen libertad para escogerlos.

«Deben presentar tres trabajos en el curso, y persiguen enseñar a investigar y profundizar en la cultura. Desarrolla la integralidad del estudiante, mientras que el PGI se encarga de controlar la ejecución de los proyectos que surgen en su aula», especifica Véliz Cepero.

Aclara, además, que la investigación no se realiza mediante encuentros presenciales, sino en determinados momentos de consulta.

Se considera un componente formativo que incentiva el interés hacia el estudio. Sobre todo por la aplicación de los conocimientos de informática y las habilidades adquiridas en la docencia. También obliga a los educandos a acudir a la biblioteca --existen turnos de clases con esos fines-- y a realizar entrevistas a especialistas. 

No obstante, está normado que los informes se hagan manuscritos. Así  practican la caligrafía y la ortografía. Al mismo tiempo, no existe la posibilidad de que los trabajos finales sean confeccionados por los padres. Mas bien la ayuda que puedan recibir de la familia está limitada a la aclaración de dudas y al control diario de los pasos a cumplir hasta culminar la investigación.

Profesora y amiga

María Abreu Lapeira decidió reincorporarse al aula porque entendió la necesidad de profesores en la secundaria básica. (Foto: Cristyan González Bello)
   
María Abreu Lapeira ha transitado por todos los niveles educacionales. Solicitó la jubilación cuando trabajaba en la enseñanza especial. Transcurría el año 2000.
«Pero mis inicios fueron en la secundaria básica --dice--, y en el 2003 conocí de la necesidad de profesores y decidí reincorporarme a las aulas.»

Desde ese momento es una PGI. Ya no cuenta sus seis años como jubilada, sino la experiencia maravillosa de retroalimentarse a diario con sus alumnos de 7o. grado en la «Julio Antonio Mella».

«No conocía mucho de Matemática, Física ni Química. Pero ahora las  imparto todas. Las neuronas no me han envejecido, por el contrario creo que he vuelto a la vida.»

Sus alumnas y alumnos afirman que ella es una magnífica amiga. Les ofrece confianza para hablar de sus problemas individuales y colectivos.

-¿Cómo lo logra profesora?

-Aplico la psicología, la pedagogía, el amor y la ternura.

Con tales ingredientes, María Abreu Lapeira se ha insertado a un colectivo pedagógico en el que cada educador se esmera por convertir las aulas de la enseñanza secundaria básica en un lugar de crecimiento pleno.

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1 comentario

Harold Santana Gaínza -

Osmaira: No sabes cuánto me alegra ver el acontecer cubano desde cada pedacito de nuestra tierra. Felicidades por la parte que te corresponde.
Es excelente la idea de insertar a docentes con experiencia en la tutoría de los practicantes que se forman en las instituciones pedagógicas cubanas. "Con juventud y experiencia, todo muy bien me saldría", dice una canción popular cubana. Ahora bien, hay que consolidar la formación de los nuevos profesores en su preparación integral por áreas de conocimiento, pues es una nueva experiencia en Cuba, válida, a la que debe prestársele atención para que la calidad del proceso de enseñanza aprendizaje sea óptima.
Saludos, desde China.
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