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Patio Criollísimo

La Infancia que todos merecen

La Infancia que todos merecen

Han transcurrido 18 años desde que, el 20 de septiembre de 1991, en Cuba entró en vigor la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). La misma se aprobó el 20 de noviembre de 1989 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).  A casi dos décadas de instituirse este decreto universal, todavía no se aplica con el rigor necesario en los países firmantes.

Sin embargo, desde el 14 de febrero de 1975 —14 años antes de su proclamación—, en la Mayor de las Antillas se cuenta con el Código de Familia mediante el cual se comenzó a aplicar una serie de disposiciones jurídicas y numerosos programas sociales a favor de los infantes. De este modo se ha facilitado la aplicación del contenido de la CDN.delmundo

Otros documentos legales que aseguran los derechos de la infancia en Cuba —Constitución de la República, Código de la Niñez y la Juventud, Código Penal y el Decreto-Ley 64— surgidos en los primeros años de la Revolución reafirman que la Isla se adelantó en varios aspectos a las Convenciones y Declaraciones internacionales. 

Dichas disposiciones se refuerzan en la actualidad, luego de la creación de los tribunales de familia. Los mismos surgieron de manera experimental en tres municipios del país. Por la efectividad de su funcionamiento para lograr la adecuada convivencia de los menores, esta manera de ejercer el poder jurídico se ha extendido a lo largo y ancho de la nación. Como complemento se añaden los beneficios incluidos en la nueva Ley de Seguridad Social que protegen aún más a los hijos huérfanos de padre y madre.

Ello indica que para el Estado cubano constituye una prioridad velar por el cumplimiento de los derechos de la niñez y la adolescencia. Las garantías de la atención médica —recibida a partir de su gestación mediante el programa Materno Infantil—, así como las posibilidades de contar con una educación gratuita desde edades tempranas, se avienen con el derecho a la supervivencia, al desarrollo pleno, a la protección contra las influencias peligrosas y la total participación en la vida familiar, cultural y social. Tal como lo apunta la Convención.

niño felizEn Cuba, tampoco se permite el maltrato físico o psicológico ni la explotación de los infantes como lamentablemente ocurre en otros países del mundo. Aquí, valga reiterarlo, se presta gran interés al cuidado de los más pequeños. Incluso, ante el fallecimiento de sus progenitores, se buscan soluciones para que, en la medida de lo posible, mantengan un vínculo afectivo con algún pariente que pueda asumir la tutela.

De no ser posible, las niñas o niños son internados en hogares de menores sin amparo familiar. Se trata de instituciones dirigidas y administradas por el Ministerio de Educación, encargadas de propiciarles una convivencia donde priman el afecto, comprensión y educación.

A otros con discapacidades físicas o mentales, también se les asegura una vida sana y feliz. Ellos reciben educación especial en escuelas creadas con esos fines. Quienes por sus limitaciones no pueden asistir a la institución docente, son atendidos por los maestros ambulantes que en el país suman más de 700.

«Para los niños trabajamos, porque los niños son la esperanza del mundo, porque los niños son los que saben querer». Con esta máxima martiana hemos vivido los cubanos durante cincuenta años. Pero causa pesar saber que otros niños del mundo no disfrutan de sus derechos como lo hacen los nacidos en Cuba.


             

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2 comentarios

juegos de estrategia -

da gusto ver a esos niños felices, a ver que futuro les espera

Sara -

felcices los cubanos por disfrutar sus derechos
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