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Patio Criollísimo

Un Bolero a la Batalla de Santa Clara

Un Bolero a la Batalla de Santa Clara

Foto: Manuel de Feria

Casi toda una vida dedicada a cantar y componer canciones. Muchas de ellas inspiradas en Santa Clara. Pero nunca antes, Anet Carranza Veitía le había dedicado una melodía a la batalla acontecida en esta ciudad a finales de diciembre de 1958.

«Un día —comenta la artista— me preguntaron por qué en mi repertorio no aparecía una letra que reflejara ese hecho que nos trajo la libertad. Respondí que si me decidía iba a escribir una canción testimonio, pues  a pesar de que era una niña, conservo vivencias de esos días de combates intensos.»

— ¿Cómo los recuerda?

—Viví parte de la clandestinidad. En mi casa se oía mucho la onda corta, principalmente al caer la tarde o por la noche.  A los muchachos nos mandaban a acostar temprano, pero como era la mayor, siempre me di cuenta de muchas cosas y me quedaba callada.
«Éramos muy pobres. No obstante, recibimos una esmerada educación. Mis padres se preocuparon por enseñarnos las buenas conductas. Yo oía: «Aquí Radio Rebelde, transmitiendo desde la Sierra Maestra, territorio libre de Cuba». Sentía la felicidad de los viejos. Los observaba conversar bajito.

«Papi trabajaba en un garaje de una compañía americana y le daba clases de guitarra a la esposa del dueño. Después ella me transmitía las clases. Como iba mucho por ese lugar veía que por allí pasaban los alzados y recogían armas. Tenía 10 años cuando empecé a tocar guitarra. A la vez escuchaba comentarios, de «tapa eso», «mira, ve por  aquí», «corre para allá». Sentía un movimiento raro. Toda aquella escondedera la asociaba después por la noche a lo que escuchaba en la radio.»

— ¿Cómo transcurrieron en su familia esas jornadas previas a la victoria?

— Próximos al fin de año papi logró conseguir un arbolito. Sin embargo, a penas pudo pintarlo para la navidad. Había mucha tristeza en la casa. Ya nos habían dicho que los reyes magos no traerían regalos esa vez para nosotros. Es un sentimiento que reflejo en la canción.

«Una mañana, quizás fuera la del 29, me levanto y veo un avión desde el patiecito. Mi hermano estaba llenando de agua el tanque y yo barría. Lo veía muy alto. A continuación siento un tatatatataaaaá y digo: « ¡Hay! ¡Ese avión tiró!». Ahí mismo nos asustamos y corrimos.

— ¿Hacia dónde fueron?

— Todos los vecinos se refugiaron en el garaje de Raúl Valladares. Era dueño de una fábrica de cajas de zapatos y el que mejor vivía en esa cuadra de la calle Alemán, esquina Nueva Gerona.
«Mi casa, la número 855 era de tejas, y la del la única de placa. Nos metimos allí y por las hendijas de las puertas yo puede ver a los barbudos con sus collares de Santa Juana y pañuelos. Vi la guerra, cerca del Cuartel 31.

— ¿Qué tiempo permanecieron resguardados?

—Dos o tres días. Mi mamá salía al oscurecer. Iba a la casa y hacía caldos. Los muchachos gritábamos y nos decían ponte un palo atravesado en la boca, por las bombas y los tiros. Sentía algo raro. No puedo decir que fuera miedo, sino algo extraño en los ojos de mis padres. Una alegría. Como si supieran que iban a triunfar, yo sentía aquella contentura.

— ¿Qué hizo cuando supo del triunfo de los rebeldes?

—La algarabía fue tremenda. Salimos del escondite. Ya éramos libres. Tanto que mi papá, quien era muy celoso y casi nunca nos dejaba andar solos por la calle, nos dio permiso para ir con toda la pandilla de muchachos a recorrer el barrio.
«Nos dijeron que iban a repartir juguetes y fuimos hasta los chalet donde vivían los capitanes y sargentos de la policía batistiana. Por ese lugar estaban los rebeldes sudorosos, melenudos, con sus atuendos, repartiendo la juguetería que los ricos habían guardado para sus hijos.

«Recuerdo algo que me conmovió mucho. Siempre he sido muy tímida, y me cuesta trabajo pedir. En medio de la bulla me quedé detrás pensando en que no iba a alcanzar algún juguete. Al parecer mi carita lo reflejaba y eso le llamó la atención a un joven barbudo. Él extendió la mano y por encima de toda la gente me dio  una caja enorme de una muñeca Roberta. No lo creía. Solo la había visto en las vidrieras, eso era un regalo para ricos. Y fui feliz. No la conservé porque vinieron mis otras hermanas.

— Y 50 años después expresa esas experiencias mediante la música…

— Por fin me decidí. Cumplí un compromiso conmigo, mi familia y el pueblo de Santa Clara. Le he compuesto a mi ciudad danzones y sucu sucos. Ahora, con este bolero le rindo un homenaje a su historia.
 
Despertar Rebelde
Era diciembre año del 58
Santa Clara agonizaba en su miseria
era costumbre ver a mis padres llorando
tristes pascuas, mal sabor de noche buena.
Mi padre año tras año iba y talaba
el arbolito compañero de mi infancia
villancicos de esperanzas nos cantaba
hogar pobre que sufría y que lloraba.
Como yo era la mayor de mis hermanos
me escurría sutil por la madrugada
para oír aquella radio clandestina
de noticias guerrilleras que avanzaban.
Y ese diciembre del año 58
vi un despertar glorioso de guerra anhelada
ve verde olivos y melenas en mi barrio
mis reyes magos me besaron la alborada.
Por eso no olvidan las generaciones
las hazañas, victorias de un tren blindado
Comandante Guerrillero Che Guevara
este es tu ejército de pueblo uniformado.
Al contemplarte hoy feliz mi Santa Clara
llena de historia fidelista y guerrillera
no habrá tirano que te quite tu bandera
vi la sonrisa de tus hijos conquistada. (bis)

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1 comentario

nesty -

Felicitarte por el nuevo año..
muchos exitos en tu vida profesional y personal...

Saludos

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