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Patio Criollísimo

José Martí fue un profeta de su muerte

José Martí fue un profeta de su muerte

Nada mejor que el verso y la prosa de José Martí para abordar todo lo concerniente a su muerte. Como profeta que fue en toda su dimensión, también avizoró ese final que a todos nos ha de llegar, aunque pocos son capaces de saber, a ciencia cierta, cómo sucederá.

Para martí, la filosofía de la vida estaba bien clara. Entre sus Cuadernos de apuntes dejó explícito un marcado optimismo ante la posibilidad de fallecer, pues en ellos escribió que: «Se ha de vivir y morir abrazado a la verdad. Y así, si se cae, se cae en una hermosa compañía. Que enferma, pero que nunca muere. Triunfaremos.»

Mas, para alcanzar el triunfo no ha de perderse el tiempo en sufrir —afirmó—, sino emplearlo en cumplir con el deber, sin descansar no siquiera un ahora en el empeño de fomentar la Patria.

Por eso, en la histórica carta inconclusa que dirigió a su amigo Manuel Mercado, con fecha 18 de mayo de 1895, expresó: «Sé desaparecer. Pero no desaparecería mi pensamiento, ni me agriaría mi oscuridad.» Y resulta que mucho antes de convertirse en héroe, Martí concibió morir sin dolor. «Será —dijo alguna vez— un rompimiento interior, una caída suave, y una sonrisa […] En esta batalla de la vida hay que morir sonriendo.»

Tales fueron sus preferías. Luego, en el intento de «salir del mundo por la puerta natural», su ataúd se cubrió de esperanzas, el sol iluminó su cara, y como bueno se quedó entre nosotros.

El deceso no fue para él un reposo definitivo. Según sus propias reflexiones, no hay descanso hasta que toda la tarea esté cumplida, y el mundo puro hallado.

Así, como bien afirmó el Maestro, el mejor medio para vivir después de muerto es haber sido un hombre de todos los tiempos.

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