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Patio Criollísimo

Latinoamérica Frente a la Crisis Económica

Latinoamérica Frente a la Crisis Económica

La crisis económica global se hace cada vez más visible. Entre tanto, América Latina apuesta por la integración, a fin de superar los efectos negativos de los estados financieros actuales.

Nada es aislado ni llegó de golpe. Las raíces de esta crisis crediticia norteamericana están íntimamente relacionadas con la burbuja tecnológica de finales de los años 90 y la declinación del mercado de valores en una recesión económica que se inició en el año 2000. Ha sido un proceso acumulativo del sistema capitalista en el que se desacredita el modelo neoliberal.

En los países latinoamericanos los antecedentes se remontan a las décadas de los 60 y 70, caracterizadas por la búsqueda de alternativas económicas para sustituir importaciones. Luego, en los 80 se vivieron los aprietos de la impagable deuda externa y se realizaron ajustes estabilizadores. Motivos para llegar al  presente con el apremio de la recomposición y el reacomodo de los mercados internos y foráneos.

Para lograrlo se cuentan con grupos integracionistas como la  Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), el Mercado Común Centroamericano (MCCA), la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) y el proyecto de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

No obstante, el escenario futuro para estas agrupaciones será enfrentar un  proceso de unificación en extremo complejo, pues en ellas convergen países que mantienen un comportamiento económico muy variado de acuerdo a sus gobiernos e ideologías.

De ahí que el ALBA aparezca como una vía factible por su propuesta de establecer un intercambio comercial justo.

En sus agendas los seis países miembros —Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Dominica, Honduras y Cuba— inscriben propuestas y debates para enfrentar la crisis referentes a: combinar política contracíclicas con planes de desarrollo productivo, incrementar el comercio intrarregional, profundizar la integración financiera, o sea hacer emerger una arquitectura monetaria regional, comercio en dineros locales e impulsar el banco del sur, evitar presiones inflacionarias, mantener tipos de cambio estables, evitar mediante políticas públicas el aumento de la iniquidad, mantener el gasto social, no descuidar la inversión en infraestructura desde el sector público, oponerse a medidas proteccionistas como las de los años 60 y tratar de participar en la configuración del sistema bancario internacional.

Son notables las diferencias respecto a los restantes intentos de integración, y de acuerdo con el profesor Jonathan Quirós Santos, Investigador Agregado del Centro de Estudios sobre Economía Mundial, los mayores avances entre ellos podrán ocurrir en el eje Brasil-Argentina. Asimismo, en su opinión urge cambiar las exigencias o condicionamientos hacia las naciones pobres. De lo contrario estas no podrán acceder a mercados y a cuotas que les corresponderían por su población, necesidades o pobreza.

Para el especialista resulta indispensable considerar que muchas riquezas provienen o se producen en países subdesarrollados, sin embargo, su distribución y sus ganancias corren a cargo de las trasnacionales. En este sentido Quirós Santos señala como necesidad inmediata que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional tengan una visión integral para que ayuden a países pobres, máxime cuando no existe ningún precepto que obligue a Estados Unidos, Europa o Japón a redistribuir recursos con las ganancias del comercio desigual.

De este modo, los efectos de la crisis en las naciones latinoamericanas se presentan muy variados, ya que no todas las economías tienen la misma estructura. Para quienes comercian con productos agropecuarios o petróleo el impacto no sería en corto plazo, dado que el crecimiento de China y Asia en general mantendrá los niveles altos en el precio de estos productos. Por tanto, países como Argentina, Venezuela, Ecuador y Chile podrán sortearla con más calma.

Desde inicios de este año, los analistas señalaron que el  2009 sería de recesión para nuestro continente pero no de caos. Con anterioridad, en el 2006, durante la cuarta Cumbre entre la Unión Europea y América Latina, efectuada en Viena, se iniciaron las negociaciones con vistas a establecer un Acuerdo de Asociación (ADA), el cual tiene tres componentes considerados complementarios entre sí: diálogo político, cooperación e intercambio comercial. La ejecución de esta estrategia abarca el período 2007-2013, con énfasis en promover la integración regional y la cohesión social.

Pero, tampoco podrá ser la fórmula definitiva. Ante la debacle económica que se avecina lo más atinado será potenciar nuestras propias matrices de intercambio en la región. Tal como lo propone el ALBA.   

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